Esos ojos decían la verdad... su verdad.
 
La quiso... habría muerto por ella cada día y ella... ella le había herido, le había ignorado... alejándose.
 
Su cuerpo tembló al ser consciente de la realidad, una realidad muy lejana a lo que su corazón clamaba: ya no volvería a abrazarle.
 
El calor, la ternura, la pasión que tan familiar le era, habían sido sustituidas por la frialdad, el odio y la venganza.
 
No volvería a amarla...

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