Ayer, por fin, vi El Retrato de Dorian Gray y.....

No sé como describirlo.

La historia ya sabéis que me fascina, desde siempre, pero.... Tengo una amiga por la Net que me dijo que a ella le defraudó y yo, sin llegar hasta ese punto, sinceramente, esperaba más.


Nos situamos: Un joven inocente llega a la ciudad y de la mano de ciertas amistades, se adentra en un mundo de excesos en los que su alma será la única que sufra. Un alma que está retratada en un cuadro, que siente y padece por él.

No sufre. No Cambia. No envejece... Sólo el cuadro lo hace por él.

¿Quién no lo querría?

Pero todo tiene un precio.


Bueno, en fin. La película está bien. La trama está bien desarrollada y aparece un gran actor, Colin Firth pero...

¿Por qué cuando empiezan a hablar de excesos siempre es el sexo?

De ahí ya va degenerando la historia hasta situaciones dramáticas hasta que... (no os cuento más pero es lo de siempre).

El actor que interpreta a Dorian Gray, Ben Barnes (el siempre eterno Príncipe Caspian), es bueno pero sin deslumbrar. Lo mejor, sus ojos negros, tan oscuros e indescifrables que muy bien pudieron acompañar a nuestro querido Dorian Gray de Oscar Wilde.

Película para pasar el rato pero no mucho más.
Ahhhhh y cuando tenga un hueco subo la Crítica del Último Robin Hood (ésta sí, ésta sí)

P.D. No hubo suerte con los exámenes. Aquí una buscando trabajo (después de las vacaciones claro, creo que me las merezco)