-Me quiere, no me quiere, me quiere… -Mis dedos no paraban de ir desgajando, pétalo a pétalo, la margarita que me regaló. Por qué me la dio, si no quería estar a mi lado, por qué me hizo creer en sus sentimientos.

Tristeza, rencor y una margarita marchita son las únicas compañías que me quedaban.

-Te quiero… -Le miré, esperando una respuesta, pero mis palabras murieron tras el silencio sepulcral que nos rodeaba.

-Yo… no puedo, no quiero atarme a nadie –Un jarro de agua fría me despertó a la realidad. Una realidad donde me veía engañada. Tanto tiempo viviendo una farsa y no me había dado cuenta de lo que escondían sus ojos.

Él sólo quería utilizarme.

Me había buscado esa mañana en el patio. No había sido casualidad que chocara con él. Yo… que creía que el destino nos había unido, ¡ja!, sí nos había unido, pero para reírse de mí.

-No es por ti. Es que… -La misma frase trillada que siempre había oído en las películas y ahora, el chico que había robado mi corazón, trataba de reutilizarla.

-¡Déjalo! No quiero saber nada más. –Pero era mentira, quería saber una única cosa.- ¿Alguna vez me amaste? –Mis palabras salieron con un leve temblor, transmitiendo todo lo que me daba miedo.

-No. -Con su respuesta consiguió lo buscado, que mi corazón le odiara.

Y ahora, después de semanas. Estaba en el parque al que íbamos después de clase. Mis ojos seguían derramando lágrimas, añorando su contacto. Y yo… sólo esperaba… al destino.

-Beth… -Su voz.

Propiedad Merche Diolch ©