Una sonrisa.
Me lanzaste una sencilla sonrisa y yo me derretí.

Mis pies me llevaron corriendo a casa. Tenía que contárselo a Eldmun. Sentir que alguien más estaba contento por mí, y el gato.... no me defraudó.

Eldmun saltaba, maullaba y se restregaba contra mis piernas. Sentía mi alegría y él... quería aprovecharse de ella.

Mis manos se acercaron a su melena nívea, mientras mis palabras salían de mi boca sin orden ni concierto. Eldmun ronroneaba y yo cotorreaba.

Estaba nerviosa, muy nerviosa.

Él me había sonreído. ¡ A mí !. Y era verdad,... el cielo se había vuelto más azul.

No sé si mañana le veré. No sé si mañana cogerá el mismo autobús. Pero sí sé una cosa, que hoy, Eldmun y yo somos felices.